4.8 RACISMO Y CULTURA
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COMENTARIO
En primer lugar habría que preguntarse por qué el racismo es necesario para la reproducción del sistema económico capitalista. La tesis de partida es considerar el racismo como uno de los universos simbólicos, de los marcos de valores que son necesarios al sistema capitalista: este punto de partida nos sirve para ver cómo se ha construido históricamente esta sociedad sustentada en la reproducción del racismo.
Para comprender esto hemos de remontarnos a los orígenes del racismo. Así, la invención de las actuales democracias formales representativas se sustenta en cómo se saldaron las guerras religiosas y políticas en la época antigua y medieval. Es decir, el Estado es un baluarte fundamental para mantener unas relaciones basadas en la guerra, siendo la política la continuación de la guerra por otros medios. Estas guerras eran conflictos de clase y étnicos. Los estados modernos se han construido gracias al triunfo del poder militar y comercial que han puesto aquellos que ganaron estas guerras.
Con esta visión tiramos por tierra esa idealización de que nuestra sociedad se ha constituido gracias a las revoluciones burguesas del siglo XVIII, en base a los principios de libertad, igualdad y fraternidad.
Este hecho es importante para comprender la génesis del racismo y el universo de valores sobre el que se construyen los estados modernos. Pues la civilización judeocristiana se ha caracterizado por procesos de exterminio, aniquilación y segregación de una etnia sobre otra, y en el inicio de cruzadas frente a los «bárbaros» que ponían en peligro la autoridad secular, comercial y militar del poder establecido.
Sin embargo, las ideologías dominantes conceptúan el racismo, no como intrínseco a la cultura occidental y a la actual economía-mundo, sino como expresión política de determinados grupos sociales. Estos son los denominados «grupos de riesgo», compuestos fundamentalmente por jóvenes pertenecientes a aquellas clases excluidas de los actuales procesos de producción. Por lo tanto, el germen del racismo estaría en los jóvenes parados de los barrios periféricos de las metrópolis. Desde esta concepción del racismo las actuales instituciones democráticas hacen llamadas a crear un frente común frente a estos colectivos. Los objetivos son dos: 1) crear una cultura del miedo y 2) buscar la adhesión de los ciudadanos al marco de valores del Estado. En la práctica, esto conlleva la criminalización de la marginación y de la exclusión social.


excelente trabajo
ResponderBorrarExcelente trabajo
ResponderBorrarMUY BUEN TRABAJO
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